La hija del jefe (2º parte)

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Esto es lo que ocurrió durante el viaje a la feria internacional de muestras, con Carmen, la hija de mi jefe. Si quieres empezar por el principio pulsa AQUI.

Continúo donde lo dejé.

Después de todo lo ocurrido, simplemente dormimos. Al día siguiente madrugamos y yo me desperté con la preocupación de cómo sería su reacción. Por suerte no había cambiado, estaba claro que no es la primera vez que tenía sexo con casados. La relación era de la misma complicidad que antes del encuentro sexual.

Ambos estuvimos desnudos por la habitación con total normalidad, nos preparamos y bajamos a desayunar. Le pregunté por lo de la noche, y me dijo que muy bien y muy contenta. Le dije que me alegraba que fuera así, a lo que ella me apostilló: “Yo si que me alegro, luego tendremos que probar el resto, ¿no?” Yo algo sorprendido le dije: “Claro, todo lo que tu quieras.

Durante la sesión de la feria, ambos estuvimos sin parar de trabajar. A veces hablando con clientes los dos a la vez, para que fueran conociéndola y otras veces por separado para que fuera cogiendo rodaje. Sin duda su físico atraía a más clientes.

Por la noche volvimos al hotel con todos los trastos. Comentamos el éxito de la jornada. Según entramos en la habitación, le dí con la carpeta en el culete, ella siguió hacia adelante y comentó: “Ahora lo celebramos de verdad” (risas).

Esta vez comenzamos en la ducha, Nos desnudamos los dos y nos metimos bajo el chorro. Entre risas nos frotamos mútuamente y jugamos a ponernos jabón. Ella me masturbó un poco, yo le manoseé los pechos. Redonditos, no muy duros y con aureola pequeña y color rosita, marrón claro. También aprovecho para sobarle el culo. Glúteos duros, con una forma perfecta. Culo pequeño, respingón y con la raja no muy profunda que deja ver el ano e intuir la vulva.

La azoté un par de veces mientras ella jugueteaba a agitar las caderas. Decía que era “tuerquin” yo la desafiaba a hacer eso mismo pero conmigo dentro de ella. Le propuse ir a por el condón, pero me respondió que ella toma pastilla y que no tenía nada, que prefería hacerlo a pelo. Yo le recordé que era casado y mi primera infidelidad en años. Ella respondió: “Por eso no me importa hacerlo a pelo contigo, sé que no va a haber problemas.

Mientras nos secabamos, ella tomó la iniciativa. Carmen se postró delante mía y se metió mi polla a medio gas en su boca. Dejé que jugara todo lo que quiso. Realmente tiene un don de lenguas único, y no solo porque sea capaz de hablar con fluidez varios idiomas. Me tenía loco, se había convertido en una loba. Me devoraba por completo, nos fuimos moviendo poco a poco hasta la cama. Terminó Carmen poniéndose a 4 patas sobre la cama. Mientras ella come, yo con mis manos busco su ano. Hasta que ella misma pide que la penetre, que me deje de dedos y use mi miembro. Ella se acerca al borde de la cama, se pone de rodillas casi en el filo. Con las piernas algo separadas y su cara de lado apoyada en las sábanas. Me arrimo a ella y voy frotando su vagina con mi pene, a lo que ella me suelta: “por delante no, ¿no quieres mejor por detrás?” Escuchar eso hizo que se me pusiera aun más dura. No abrí la boca, con una mano me ayude para encauzar el agujero y fui haciendo presión lentamente.

Costaba entrar, pero sentía como se iba abriendo paso mi polla a través de sus entrañas. Carmen, relajada iba narrando la incursión en su cuerpo: “La puntita, está pasando está, está dentro. Mmm.. ufff.. siento que me abres.. que gorda, como me abre tu polla. Como me gusta cuando me abren así el culo. Sigue metiéndola despacio. ¡Uff..me estas rellenando de verdad, madre mia! Siento tu polla por mi culo muy profunda.” Así llegue a meterla por completo.

La sujete por las caderas y comencé a moverme para follarle ese culo tan estrechito y tragón que tiene. Ella siguió gimiendo y narrando como le follaba y dilataba el culo.

Siendo tan estrecha de caderas me sorprendió que tuviera esa facilidad para el anal. Ni un quejido ni visos de dolor. Solo placer. Yo le estaba follando el culo con cierta precaución pese a ser una chica joven y ver claramente que experimentada en estas lides.

Una vez abierto el culo y preparado, dijo de cambiar. De ponerme yo debajo y ser ella misma la que se penetrara analmente. Me tumbé en la cama con las almohadas en la espalda para estar ligeramente sentado y poder ver mejor el espectáculo. Ella se mueve muy rápida por la cama y enseguida se pone de cuclillas sobre mí. Me agarra y poco a poco se va sentando de espaldas a mi. Continuamente me va preguntado si todo va bien o me hace daño. Yo le digo que sin problema, hasta donde ella quiera. Con varios resoplidos, termino notando todo su peso sobre mí, incluso los testículos noto que están presionados por su peso. Le pregunto si necesita ayuda y me responde que no, que ya tiene lo que necesita. Sin más preámbulos empieza a dar pequeños botes encima mía. La cama va crujiendo y ella va buscando un ritmo que le venga bien. Se mueve de forma activa y si no lo estuviera viendo con mis propios ojos, la sensación es igual que estar penetrando vaginalmente con un ritmo fuerte. Sin duda, lo que más excitación me producía eran sus palabras. Entre gemidos y una respiración agitada, decía cosas del estilo: “¡Qué buena polla! ¡Me encanta! ¡Me arde el culo! ¡Dios que placer! ¡Aguanta duro por favor! ¿te gusta mi culo? ¿te has follado uno así como el mio?”

Al final se cansó de tanto saltar, menos mal porque de seguir iba a terminar con la polla desollada. Se quedó sentada con mi polla en su interior. Carmen pasó de meterse y sacarse mi polla a hacer movimientos de cadera con mi polla en su culo. Para ser jovencita tenía mucha escuela. Con mis manos busqué su bajo vientre y monte de venus para darle caricias.

Con bastante agotamiento, me quita las manos y me dice que no. Se bajó lentamente de mi y se tumbó bocabajo en la cama. Yo no pude evitar fijar mi mirada en su maravilloso trasero. Me subí encima suyo y la seguí sodomizando durante un rato pero a un ritmo mucho más relajado. Que la edad no pasa en valde.

Se notaba que llevábamos tiempo usando solo el ano, lo tenía muy dilatado, apenas apretaba mi polla salvo con penetración profunda. Tanto que conseguí que se pusiera en pompa y tal cual estaba, cuando le sacaba mi miembro de su ano, se le quedaba abierto. Tenía la típica contracción para cerrarse, pero no llegaba a cerrar, seguía un poco abierto.

Tengo que admitir que me vuelve loco ver un culo así y meter la puntita solo para volver a dilatarlo, dejar que se cierre y abrirlo nuevamente. Se lo estuve haciendo varias veces. Carmen agotada, me decía que era un cabrón, que la mataba con esa puntita. Le pregunté si le molestaba. Su respuesta después de un gran bufido fue:

– No, no, no para nada. Simplemente es que nunca me habían follado el culo como lo haces tú. Me está gustando mucho, pero es que estoy ya cansada de tanto follar, normalmente se corren antes

– Yo así no tardaré en hacerlo, tienes un culo ideal.

– Pues cuando te venga, córrete. Por mi ya estoy más que satisfecha de sexo

– Ok, no te preocupes, intentaré ser rápido. ¿quieres la eyaculación en algún sitio concreto?

– Uff… desde el culo es que me da reparo comerla o que me lo echen en la cara

– ¿Dentro de este magnífico culete?

– Vale.. pero no lo hagas muy adentro, que luego salga la corrida fácil.

– Descuida, tal y como tienes el culo saldrá rápido todo durante un tiempo.  Jajajaja

Unos minutos más tarde, sentí como todo el semen recorría el interior de mi cuerpo para salir dentro del suyo. Mi cuerpo se engarrotó durante esos segundos. Carmen, con cierta alegría, repetía; “la noto, la noto.” Exprimí hasta mi última gota dentro de ella. En cuanto terminé, ella se puso una mano en el culo y salió como pudo al baño.

A día de hoy, no se ha vuelto a repetir y si nos cruzamos por la empresa todo es con absoluta normalidad. Lo que ocurrió en esa ciudad, se quedó en esa ciudad.

 

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