Leyendas urbanas del sexo II: Juego de la galleta

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Vamos a continuar con Leyendas Urbanas del Sexo, aquí puedes leer la primera parte que escribí.

En esta segunda parte vamos a hablar de otro gran hecho que existe en el mundo del sexo. ¿Realidad?¿Mentira?¿Leyenda? Vamos a hablar de un juego muy conocido y popular. El juego de la galleta.

Sobretodo en la época adolescente es cuando más se escuchan estas historias y leyendas. Concretamente, cuenta la leyenda que el juego se hace entre varios hombres o chicos. Se busca una galleta y todos se posicionan alrededor de la misma. El juego da comienzo cuando todos empiezan a masturbarse, el objetivo es eyacular lo más rápido posible. Ya que según la leyenda, el último que suelta su semen sobre la galleta es el perdedor.

Como perdedor y acto de humillación por ser el último, tiene que comerse la galleta con todas las corridas encima.

Esto es lo que cuenta la leyenda. En la realidad es muy raro (prácticamente imposible) el encontrar a alguien que haya jugado. Aunque gran parte de las personas han oido hablar sobre este juego. De hecho, el contenido gráfico que ilustra esta entrada no es del juego en sí, porque ha sido imposible encontrarlo, así que esto es lo más parecido que hay.leyenda, juego de la galleta, experiencias toulouse

Estas leyendas vienen del pasado y siempre se da por supuesto que este juego se hace en un entorno “hetero”. Recordemos que hace años la homosexualidad no estaba bien vista ni aceptada, por lo que las personas con esta orientación vivian ocultos. Sabiendo este dato, el juego torna a una situación más morbosa y de disfrute en secreto para estas personas. Lo cierto es que entre heteros es complicado encontrar personas que acepten haber jugado o que tengan un “amigo” que sí jugó, sin embargo, entre un público homosexual o de sexualidad abierta o curiosa, es más sencillo encontrar personas que si tienen un “amigo” que lo hizó una vez. La justificación de la leyenda para ser un juego para heterosexuales es que el juego se hace más interesante y emocionante. Está pensado entre heteros para que al estar rodeado de otros chicos, sea más complicado el entrar en erección la polla y a los jugadores les cueste más entrar en exictación y conseguir la eyaculación.

Si lees a menudo esta web, hace un rato se deberia haber encendido una lucecita en tu cabeza, una especie de alarma. Este juego está mal planteado. “Pierde el que tenga más aguante y le toca comer la galleta como mofa y humillación”. Es todo una venganza de las personas que puedan durar menos tiempo durante el sexo. Sobrevolamos el complejo y las inseguridades de la eyaculación precoz. Datos que alimentan la leyenda urbana.

Si pasamos a la realidad, hay que ver varios matices.

La teoría dice que a nivel sexual sirve sin duda para descubrir la sexualidad entre amigos. Siempre hay alguno más espabilado que es el que propone el juego, el grueso de amigos que lo hacen por curiosidad, y otra minoría que descubre por sorpresa la sexualidad. En la mentalidad de los hombres, varios tios desnudos y con una polla en erección siempre se torna en las “odiosas” comparaciones de tamaño, cuando en realidad no afecta al placer sexual salvo casos extremos.

Llevar este juego a la realidad requiere tener aceptar ciertos riesgos. El semen es un fluido corporal, y como tal es suceptible de ser portador de algunos patógenos. Hay que ser conscientes de que jugando a este juego se está adquiriendo un riesgo de contagio de enfermedades de transmisión sexual (ETS). Sobretodo el que pierda.

Si se juega mucho, o se toma como costumbre el tener que masturbarse para eyacular lo más rápido posible, se puede estar autoinduciendo a tener eyaculación precoz. Dándose las circunstancias necesarias ocurriria algo parecido al famoso perro de Pavlov, y ese chico se podria estar condicionando a sí mismo a la eyaculación precoz.

Como ya he comentado antes, por internet no hay material gráfico de este juego. Sin embargo si abundan imágenes y vídeos de hombres eyaculando sobre galletas. Y también de chicas comiendo las galletas con semen. Pero lo que es el juego en sí. Al menos Toulouse, no ha encontrado nada dentro del mundo amateur.

Ante la duda de si es leyenda urbana o no, simplemente decir que es un gran tabú lo que perdura entre nuestros días. La opinión de Toulouse respecto el tema es que es probable que hace años si que pudiera ser más común su práctica. Actualmente se puede dar por morbo y por ser la historia escuchada. Y si hay que apostar, diría que es más sencillo verlo en círculos homosexuales o bicuriosos, pero que muy rara vez va a trascender su aceptación.

¿Jugamos?

Hay 2 Comentarios En este artículo

  1. Yo si jugué de adolescente aunque no me toco nunca comerme la galleta, si ver como alguno que otro vomitaba tras pagar su castigo.

    Creo que el hecho de que me excite ver como otros hombres se masturban y eyaculan (aunque en aquella época no era consciente de ello al 100%) jugaba en mi favor a la hora de no ser el último en correrme.