sexo a tres

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El otro día me pasó algo increíble, estaba tomando un café en un descanso entre clases y hablando con unas amigas, surgió la conversación de hacer un trio, tener sexo a tres. Yo no creía que fueran tan abiertas y mucho menos que se atrevieran a hacerlo, hasta que dijimos que al salir de clase podía ser un buen momento para probar.

Con el final de la clase llegó el punto de no retorno, lanzarnos a hacerlo o no. Un cruce de miradas y una breve conversación bastó para ir a casa de una de ellas, justamente la que iba a tener la casa toda la tarde sola. Y así fue, llegamos a casa y los 3 nos quedamos en ropa interior rápidamente. El conocernos un poco de antes ayuda a tener ese punto de confianza. Una de mis amigas llevaba un conjunto negro donde las bragas eran de encaje y transparencias que no dejaba nada a la imaginación. Mi otra amiga solo llevaba un tanguita pequeño de colores. Al quitarse el top que llevaba fue muy habilidosa para tapar sus pequeños pechos con su larga melena negra. Algo que no pudo hacer la otra chica. Primeramente porque su pelo no era tan largo, y en segundo lugar, porque sus pechos eran más grandes. Yo ya estaba preparado para lo que ellas quisieran, pero decidieron ser malas y ponerme aún más cachondo comenzando entre ellas la fiesta. En ese punto empecé a pensar que no debía ser su primera experiencia de este tipo. Mi amiga morena se apartó el pelo de sus pechos, mi otra amiga le puso las manos en sus tetas y empezó a sobarla. Automáticamente la morena fue a manosearla también metiendo sus manos entre sus bragas para tocarle el culo, se magrearon mutuamente. Casi sin darme cuenta pasaron a comerse la boca las dos, siguieron tocándose y se quitaron entre ellas la poca ropa que les quedaba. Ya están las dos como perras, una está tumbada boca arriba dejándose hacer, mientras la otra está comiéndole las tetas y chupándola entera puesta a 4 patas sobre ella. Yo ya no aguanto más y me acerco por detrás suya. Para no haberlo hecho nunca está muy caliente y tiene el coño jugosito. Le doy un azote en el culo y le digo que es una viciosa y le lamo el coño. Ahora mismo estamos haciendo un trenecito, yo le como el coño a la morena, y ella a la castaña. Yo voy jugando con mi lengua por todo su coño, mientras, aprovecho a abrírselo con mis manos, ella ya pierde la concentración y solo gime. Mi otra amiga como ninguno le hacemos caso, se levanta y gatea por la cama, va directamente a comerme la polla. Mete la cabeza entre mis piernas y comienza a chuparme. Empieza suave y jugando con la punta de mi polla, pero tarda poco en metérsela entera en la boca. Mientras estamos así, le digo a la morena que se ponga ella a comerme la polla, que lo hagan las dos a la vez, el sueño de todos los tíos. La situación es tremenda, yo de pie en mitad de la habitación y ellas dos desnudas y de rodillas chupándome la polla a la vez. Todo esto mirándome mientras lo hacen con sus ojitos de sumisas viciosas que quieren más. Desde mi posición les veo a las dos el comienzo de su culo caliente, eso me hace ponerme muy cachondo. Les agarro la cabeza a las dos y les follo la boca, se la meto a una y luego a otra, así varias veces. Ya estamos los 3 muy calientes y no nos ponemos de acuerdo cómo empezar. Entonces tenemos la idea, me follo a las dos a la vez. Ellas se ponen una encima de la otra, tumbada una en la barriga de la otra para que se puedan tocar los pezones mutuamente, aunque ellas van más allá y directamente se dedican a comerse la boca. Yo en esos momentos solo refriego mi polla entre sus dos coños, es muy placentero y ellas también lo disfrutan muchísimo, una de la veces me hecho un poco para atrás y doy un pollazo, sin mirar donde la meto. Una de ellas grita de placer, es la que estaba debajo, le acabo de  abrir el coño de un solo golpe. Para que la otra no se queje, le doy un buen azote que le deja mi mano marcada en su muslo. Con las mismas, le agarro para que no se mueva y saco la polla de la otra para metérsela también a ella de un pollazo. Esta es más golfa y no grita, por lo que le tengo que dar más fuerte. Así que le pego varios pollazos seguidos hasta que consigo que grite. Vuelvo a metérsela a la que está abajo, y ya una vez a cada una. Voy alternando el darles pollazos con follarles despacito y que puedan sentir como mi polla desliza por sus coños, como sus fluidos se entremezclan y lubrican el coño de la otra. De vez en cuando me cebo con la de abajo follándola duro y dándole buenos azotes a la que está encima. Ellas están muy cachondas y se dedican a comerse la boca, las tetas, a darse azotes en el culo o agarrarse a los muslos de la otra. Mientras las follo, ellas no paran de moverse y frotarse entre ellas. Yo ya estoy agotado de tanto darles, les digo que paren un poco y que me coman la polla otra vez. Como zorras obedientes así lo hacen, cada una chupa la polla por un lado, yo después de tanto sexo duro estoy ya apunto de correrme. Para terminar bien, les digo que se pongan las dos a 4 patas y que junten sus culos bien apretados, que dejen mi polla en medio de sus muslos y que así me masturben las dos a la vez. Es algo súper excitante porque cada una lleva un ritmo distinto y es muy muy placentero. Justo en ese momento me corro, salta toda mi leche al aire mientras ellas seguían masturbándome con sus culos. Ellas solo se detuvieron después de sentir el calor húmedo de mi semen caer como gotas de lluvia por sus espaldas y terminar los espasmos de mi polla entre sus nalgas.

Ahí ya, yo abrí los brazos y ellas como buenas zorras se acurrucaron conmigo poniendo sus cabezas en mi pecho y nos quedamos mirando los tres como mi polla iba bajando lentamente y descansando del tremendo polvo que habíamos tenido.

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