La realidad de las posturas para sexo

A todo el mundo le gusta sorprender a su pareja con alguna postura o posición exótica y morbosa. Sin embargo, no todas las posturas para sexo se pueden hacer como imaginamos o son tan ideales.

En este blog ya os hemos hablado de los beneficios y significados que tienen diversas posturas y posiciones a la hora de follar. (Leer aquí) Ahora es el momento de desmitificarlas y conocer lo que ocurre en la vida real. A ti que lees, no eres la única persona que a veces no consigue hacer las posturas y posiciones que ves en otros sitios, le ocurre a todo el mundo.

Empecemos por una de las posturas para sexo más sugerentes y excitantes para mucha gente. Follar de pie. Indistintamente que sea pareja hetero u homo, follar cómodamente de pie solo se da en muy pocas ocasiones. De hecho, solo ocurre cuando ambas personas son prácticamente igual de altos. Si no se da esta coincidencia, también se puede, pero una de las dos personas tiene que estar haciendo sobresfuerzos para encajar.

Otra postura bucólica que en la práctica puede resultar algo decepcionante si no se cuadra bien, es la de cucharita. Esto de tumbarse ambas personas de lado y colocarse en semi-posición fetal acurrucados es muy cinematográfico, pero ya está. Si es para solo petting (ver petting) va bien. Para casos de penetraciones se requiere muy buena coordinación. En este caso, el chico tiene que ser más alto que la otra persona para poder hacer la cuchara por detrás de ella. Este detalle parece una tontería, pero si hablamos de pareja hetera y ella tiene el pelo largo, él tendrá que luchar con la incomodidad del pelo en la cara.

Follar haciendo sentadillas sobre un chico, tanto en el porno hetero como en el gay, es una de las posturas para sexo que pocas veces se resisten a grabar. Visualmente es muy excitante y en pantalla queda espectacular. Cuando lo lleves a la práctica descubrirás algunas complicaciones. En este caso, el chico se sienta con las rodillas abiertas en algún lugar. Se puede hacer tumbado, reclinado, sentado, o apoyado en el filo de algo. La chica u otro chico se coloca de pie entre sus rodillas, con la ayuda de su mano, va bajando y haciendo la penetración. Comienzan los problemas, hay que tener las rodillas en perfecto estado y muy entrenadas, sobre todo la persona que hace las sentadillas. Si el que está sentado disfrutando del espectáculo, tiene barriga cervecera, no os resultará nada sencillo encajar. Salvo que tengáis mucha práctica y cogido el punto a vuestros cuerpos.

El misionero sobre una mesa u otro lugar está idealizado. En este caso, es un juego de azar que cuadre la altura para poder follar cómodamente y disfrutando del placer. Según las pruebas llevadas a cabo por Toulouse, la altura óptima de la mesa o repisa es que a la persona que va a estar de pie, el borde superior le llegue a unos 7 u 8cm por debajo de la cadera. También se puede medir por unos 4 dedos por debajo de las ingles. Sabemos que esto es muy complicado que ocurra. Así que siempre quedan los truquitos de ponerse de puntillas, subirse en algo, que la persona que se tumba se agarre con las piernas a los hombros, usar cojines, mantas o algo parecido para subirse un poco y encajar las alturas. Esta postura es de las que con un poco de ingenio tiene muy buena solución.

Existen otras muchas posturas para sexo donde no todo es tan sencillo como parece, todo depende de las personas en cuestión. Sin embargo, el mejor consejo que os puede dar Toulouse respecto a este tema es probar y probar. Si notáis que una postura es muy difícil, lo mejor es pasar a otra. La diversidad es riqueza y la rutina es el peor enemigo del sexo. Buscar y probar, ¿por qué no inventar una postura propia?